La metamorfosis de los amantes vol. 1

primer borrador de "La metamorfosis de los amantes"
texto originalmente publicado en Xpressate.net
x.o.x.o.

No se habla mucho de las relaciones que pasan entre dos personas, fuera de un matrimonio y sin pasar a un estatus de noviazgo, pero pasan. Pasa que la gente entretiene lazos entre sí con una finalidad de placer, de diversión; y no, no estoy hablando de amantes en el sentido de adulterio u otra forma de infidelidad. Hablo de una fidelidad a la libertad de ceder al deseo, a la atracción física; de vínculos no-emocionales que, sorprendemente, se pueden extender y sufrir una metamorfosis.

Así como dicen que todos los caminos llevan a Roma, varios caminos llevan a Loverville, lugar conocido como la complicidad de amantes. Sí, son muchas las vías por las cuales uno puede llegar a un estado sentimental de carácter físico, sexual, sensual. Por un lado está el one-night stand (en adelante ONS), un encuentro sin precedente con alguien que no conocés y que no volvés a ver (en el sentido estricto). Este puede convertirse en un primer paso hacia un amorío, una vez pasa de ser algo de una sola vez. Más de una, y ya podemos decir que una no es ninguna: una es el principio (de varias). La otra vía se parece al ONS en lo que aparenta ser efímero y espontáneo, aunque difiere en que pasa con alguien que conociste o que conocés. Son cheros, y pasó tal cosa, porque se dieron las cosas. Quieren que vuelva a pasar, “Yo no te prometo nada y tú no me prometes nada”; vencen victoriosos los miedos de lo que podría implicar (herirse en) una relación... y, a la vez, se deshacen de la tentación. Pero, claro, también las relaciones internacionales dan para el acuerdo tácito entre dos amantes: no viven en el mismo país. Pueden coincidir aquí o encontrarse allá, en estos paréntesis dentro de los que todo se vale: entregar todo o nada, hacer el papel del amor de su vida o ser vos mismo, no importa. “No, porque ya se va” Al contrario: ¡Dale, con mucha más razón!, eso te van a decir. Es la libertad de no tener nada que perder, aparte de la cordura, o no sé.

El camino más peligroso es el que se ve más buena onda: el amigo con derechos. Hay quienes frente al momento ambiguo en donde entra la atracción física a nublar la vista, haciendo borrosos los componentes inocentes y afectivos que representan una amistad, dirán “No, porque somos amigos”... Pero si fallás la prueba, puede que llegués al momento de reflexión en el que decís ¡Alto! Somos amigos, pero nos estamos besando, nos besamos ya, ¿qué hacemos? Sigamos. Y siguen, seducidos por la idea utópica de que es la relación informal ideal: le puedes contar todo, y también hay besos y sexo. Se pueden reír a carcajadas forjadas en confianza y recuerdos, y soltarse en la cama como lo habían pasado deseando por separado en sus respectivas solterías. Y, según ustedes, emocionalmente no son nada más que amigos. Y creen que son adultos que entienden lo que está en juego: conocerán a alguien más y hablarán de sus respectivas relaciones, como cuando la amistad estaba intacta. Nunca serán exes, siempre serán amigos; y, por el momento, son amigos pero con derechos… Es lo que se supone. Y, advierto: habrán días en los que tu amigo se comporte como un caballero que te quiere seducir, un buen amante; y vos lo único que querés es que sea ese chero con el que podés ver tele y criticar al mundo.

Cuando se trata de una relación de amantes, es irrelevante que si la gente sabe o no sabe, y también deja de ser importante el cómo llegaron allí. Lo importante es reconocer que estás allí, en ese estado que se define por tener adonde acudir en caso quieras placer, diversión, y todo lo que te guste de esa persona que has elegido o a quien has cedido. Lo demás es irrelevante precisamente porque no se supone que los otros entiendan, porque no se trata de los otros: se trata de las personas involucradas, nada más. Y la manera de ver a la relación informal varía, pues él y ella son dos personas distintas y queda a su discreción su postura dentro de los vaivenes de la tentación a la que han cedido y siguen cediendo. Hay malos amantes, aventuras eróticas, booty calls, momentos incómodos dentro de un ambiente laboral, ideales que han construido, lazos que nacen en contextos libertino, la comodidad del amigo con derechos, lazos inaceptados en el círculo social… y no sé qué otras palabras atribuirle o ponerle, y lo que tienen en común es lo primitivo e intrascendente que define a los amantes, estas personas que se buscan porque se gustan.

Uno puede pensar que tiene todo bajo control, y ya no se habla como antes de que no son novios ni solo amigos, que solo son lo que son y que ¿qué vas a hacer después? Pero llega el momento en el que los amantes empiezan a mutar y se convierten en algo más: forman parte de una relación híbrida en la que no son únicamente amantes estoicos indulgentes, pero tampoco son novios. Porque pierdes el control de cuánto tiempo empiezas a compartir con alguien que de alguna u otra forma te gusta bastante, pues se besaron y se acostaron, y lo siguieron haciendo. Como que se profundiza el deseo, que en el fondo solo son ganas de conocer al otro que pasan por el filtro de la atracción física, porque así es como empiezas a descubrir al otro. Corrés el riesgo de que eso que en un principio querías que se quedara en el plano no emocional, se te salga de las manos y desarrolles sentimientos por el otro. O, peor aún, que se te salga de las manos y desarrolles comportamientos con el otro muy a pesar de tus sentimientos. “No somos nada”, reafirman a la salida del cine, o después de comer con la familia de él. Y todos a su alrededor saben que “You are Tim’s girl, aren’t you?”, porque aunque lo oculten se nota.

Querés pasar más tiempo con esa persona. Querés que te cuente, y vos contarle cosas. Te sorprende, pero pasas pensando en esta persona con la que nunca empezó nada, entonces no ha terminado nada. Allí perdiste en el juego en el que te engañas creyendo que tenés todo el control. El juego en el que no te das cuenta que si encuentras, descubres, dentro de esa persona que en principio sólo te atrae, intereses en común y química en distintos niveles, es inevitable que los sentimientos evolucionen. Los sentimientos evolucionan, las necesidades también: es la metamorfosis que atraviesa a los amantes que comparten deseo y se comparten deseos, su vida, sus cosas intangibles que les pertenecen. ¿Lleva siempre al enamoramiento, esa sensación espontánea sin receta? No, por supuesto. Los sentimientos, estos que evolucionan, pueden ser amor como pueden ser estrés, frustración, inseguridad, celos. Es más: como nunca termina, puede que siempre hayan celos. Siempre hay ambigüedad, cosas que aclarar; y, en mi experiencia, la técnica de no hablar al respecto y hacernos los majes puede resulta contraproducente.

Si no reconocés los cambios, fingís que solo son amigos con derechos, aumentás las probabilidades de que alguien salga lastimado, o esté inconforme y se termine haciendo daño o al menos se autoengañe. Al final de esta inversión de tiempo y de energía, puede que vengan las dos personas involucradas y asuman las consecuencias de dejarse llevar, y vean conscientes hacia adonde cosas evolucionan. A veces partís de algo que no da para una relación formal, y debe quedarse en una relación híbrida; mientras que otras veces, todo ese tiempo en el que pasas entre sí y no, es un espacio que acumula todo lo que necesitás en una relación de pareja. Prueben, como lo hizo el caso de éxito que conozco. Otras veces, ya se han hecho mucho daño y hay que dejarse, pasar a otra cosa. Quizás sirva de lección para reconocer qué es viable en los juegos de seducción, y qué no. Y si era tu amigo con derechos, pues allí verás como se pierde a un amante y a un amigo en una misma conversación.

Si esos caminos que a uno se le aparecen llevan a alguien que no tiene todos estos elementos, como situaciones o gustos en común, química que se despliega en varios niveles, probablemente nunca mute la relación de amantes. Pasarán 6 años, 6 meses, 6 días, lo que sea, y no pasarán a más, ni siquiera se harán la pregunta. Y está bien, si eso es lo que querés. Pero, si eso es lo que vos querés, no querés ni señas de la deformación inevitable que atraviesan los lazos entre dos personas compatibles, y te encontrás con estos deseos y preguntas crecimientos y comportamientos que se multiplican, y no querés que te reclamen nada, lo que tenés que hacer es huir. Huí, alejate, corré. Andate lejos de la posibilidad de que sentimientos te envuelvan en una inversión mayor a lo que habías presupuestados. Claro, si querés entretenimiento y no te molesta la idea acechadora de dejarse llevar, ni le has puesto límites a lo que podrías llegar a querer, quedate. En ese caso, dale. Si no, pues, huí.

corre, huye, andate.
Patricia Trigueros

Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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